La comodidad es el principal fetiche de nuestra sociedad occidental. No tiene esos poderes que nos intentan vender y es tan sólo un muñeco de madera pintado con colores centelleantes, pero que apenas nos ayuda en nuestro camino de la felicidad.

Si le damos demasiada importancia a la comodidad vamos a ser muy infelices. A la comodidad en cualquiera de sus formas: gozar de más tranquilidad, silencio, limpieza, descanso, etc. , porque:
1. La comodidad no es tan importante, esto es, no da la felicidad.
2. La comodidad viene y va. Es así, es inevitable.
3. Un exceso de comodidad es incompatible con el disfrute activo de la vida.

Rafael Santandreu, El arte de no amargarse la vida