La vida ofrece infinitas posibilidades de disfrutar ... aquí mismo y ahora. Se que seré inmensamente feliz hasta que me muera. La mente es flexible, y si practico con perseverancia mis neuronas se acostumbrarán a transitar por los canales de la armonía.

Cualquier perturbación emocional es fruto de una visión erronea, de la carenciálisis, que no es más que humo, ideas absurdas que puedo apartar.

Una y otra vez insistiré en dominar mi mente como si de un caballo joven se tratase. Con una mente cognitivamente engrasada potenciaré todas y cada una de mis facetas vitales a un nivel casi sagrado.

Rafael Santandreu, Ser feliz en Alaska: Mentes fuertes contra viento y marea