Nos probamos, evaluamos y cuestionamos de un modo que resulta imposible para otras especies. Nos preguntamos: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué propósito tengo en la vida? ¿Mi conducta se adecua a ese propósito? ¿Me enorgullezco o avergüenzo de mis elecciones y acciones? ¿Estoy contento o descontento de ser quien soy?

¿Me pertenezco o pertenezco a otros? ¿El propósito primario de mi mismo es la búsqueda de mi propia felicidad y del desarrollo de mis propias potencialidades, o el cumplimiento de los deseos y expectativas de los demás? ¿Vivo de acuerdo a mi propia visión de las cosas o con la visión de otros? ¿Me preocupa ante todo mi propia aprobación o la aprobación de los demás? ¿Debo confiar principalmente en mis propios criterios o en los criterios de mis maestros, padres o líderes?

Nathaniel Branden, El respeto hacia uno mismo