Para que esos bloques de tiempo que has programado de verdad queden reservados, deberás protegerlos. Aunque programarte el tiempo no es difícil, sí lo es protegerlo. El mundo no sabe cuáles son tus propósitos o prioridades y no es responsable de ellos: tú lo eres.
Así que te corresponde a ti proteger esos tiempos programados de todos aquellos que ignoran qué es lo que más te importa, y también de ti mismo cuando lo olvides. La mejor manera de proteger el tiempo programado es mentalizarte de que son bloques de tiempo inamovibles.
Así, cuando alguien trate de fijar una cita contigo para esos momentos, solo tendrás que decirle: «Lo siento, pero ya tengo un compromiso a esa hora» y ofrecerle una alternativa. Si la otra persona se queda decepcionada, muéstrate comprensivo pero no cedas. Las personas dedicadas a obtener resultados extraordinarios —que son precisamente quienes más solicitado tienen su tiempo—hacen esto cada día. Mantienen su cita diaria más importante.

Gary Keller, Lo único