¿Por qué es importante no quejarse? Porque al quejarnos, solemos exagerar y terribilizar..., y ello centra nuestra atención en lo que no funciona de la pareja y olvidamos lo que sí funciona. Nos hacemos desgraciados a nosotros mismos porque, en ese momento, "necesitamos" que la cosa cambie, nos convencemos de que así no podemos seguir.
Pero la segunda razón para no quejarnos es que cuando lo hacemos, paradójicamente, ¡Hacemos que el cambio sea más difícil! Se trata de un extraño fenómeno de psicología inversa. Al quejarnos perdemos influencia en la otra persona porque le exigimos el cambio terribilizando. Sin embargo, si le quitamos relevancia, aunque parezca increíble nuestra pareja nos prestará más atención.
¿Por qué sucede eso? Porque cuando exageramos, estamos convirtiendo en importantes cosas que no lo son tanto. Estamos haciendo una montaña de problemas menores, y siempre es más difícil negociar sobre asuntos graves.

Rafael Santandreu, El arte de no amargarse la vida