Una vez que se logra el silencio interno, todo es posible. El modo de terminar con nuestro diálogo interno es utilizar exactamente el mismo método mediante el cual nos enseñaron a hablar con noso­tros mismos: fuimos enseñados compulsiva y sos­tenidamente, y así es como debemos detenerlo: compulsiva y sostenidamente.

Carlos Castaneda, El fuego interior