Y luego estás tú. Si ya estás agobiado de compromisos y de trabajo, puede parecerte sumamente complicado respetar un tiempo que te has programado. Puede resultarte difícil imaginar cómo vas a poder hacer todo lo demás cuando le asignas tanto tiempo a LO ÚNICO.
La clave está en interiorizar completamente la caída en cascada de fichas de dominó que se producirá cuando tu LO ÚNICO esté hecho y en recordar que todas esas otras cosas que podrías hacer o tienes que hacer te resultarán más fáciles o innecesarias.
Cuando empecé a programarme el tiempo, lo más eficaz que hice fue colgar un papel que decía: «¡ Hasta que no esté hecho LO ÚNICO... todo lo demás es una distracción!».
Pruébalo. Ponlo donde esté siempre a la vista para ti y también para los demás.

Gary Keller, Lo único