Yo había hecho de la sencillez el principio unificador de mi existencia. Estaba decidido a quedarme solo con las cosas reducidas a las bases esenciales. En algún lugar de esta fórmula ascética y espartana se hallaba una bendición, y yo estaba dispuesto a meditar sobre el tema hasta apoderarme de esa bendición

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser