El ladrón de cerebros

Pere Estupinyà

 

Estamos en un momento de la historia intelectualmente sobrecogedor. Los científicos están encontrando respuestas a infinidad de profundos interrogantes, pero sobre todo nos están ofreciendo nuevos y turbadores misterios con los que estimular nuestra inquieta curiosidad. Y, creedme, es una lástima perdérselo. Una vida sin ciencia es como una vida sin música. Puede ser igualmente maravillosa pero desaprovechamos una de sus grandes ofrendas.
Rascar donde no pica es dejarte seducir por nuevos intereses además de los que ya tienes, mantener un constante espíritu de búsqueda ante lo desconocido y permitir que la curiosidad sea la que guíe tu aprendizaje.