Número uno: Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos

Anders Ericsson, Robert Pool

 

Con la práctica deliberada, en cambio, el objetivo no es meramente alcanzar nuestro potencial, sino crearlo, hacer posibles cosas que no eran posibles antes. Ello requiere desafiar la homeostasis, salir de nuestra zona de confort y forzar a nuestro cerebro o a nuestro cuerpo a adaptarse. Pero, cuando se hace eso, el aprendizaje ya no es solo una forma de cumplir con una especie de destino genético, sino que se convierte en un modo de tomar el control de nuestra vida y configurar nuestro potencial de las formas que elijamos.
En este momento se puede concluir con certeza, a partir de numerosos estudios realizados en una amplia variedad de disciplinas, que nadie desarrolla habilidades extraordinarias sin realizar enormes cantidades de práctica. No conozco a ningún científico serio que dude de esta conclusión. No importa qué ámbito se estudie, música, baile, deportes, juegos de competición o cualquier otra actividad que permita realizar mediciones objetivas del nivel de ejecución: siempre se descubre que los ejecutantes sobresalientes de esa disciplina han dedicado una enorme cantidad de tiempo a desarrollar sus habilidades.
Esto explica un hecho crucial sobre la ejecución experta en general: no existe nada parecido al desarrollo de una destreza general. No se puede entrenar la memoria: se entrena la memoria para secuencias de dígitos, o para conjuntos de palabras, o para rostros de personas. No hay un entrenamiento para convertirse en un atleta: se entrena para convertirse en gimnasta, o en esprínter, o en maratoniano, o en nadador, o en baloncestista. No se estudia para ser médico: se estudia para ser diagnosticador, o patólogo, o neurocirujano. Desde luego, algunas personas ciertamente se convierten en expertas en la memoria en general, o en atletas de varios deportes, o en médicos con un amplio conjunto de d...
Hasta la fecha no hemos encontrado ninguna limitación a las mejoras que pueden realizarse con determinados tipos de práctica. En la medida en que mejoran las técnicas de entrenamiento y se descubren nuevas cotas de talento, las personas involucradas en todos los ámbitos de actividad humana encuentran constantemente formas de mejorar, de subir el listón más de lo que se creía posible, y no hay signo alguno de que esto vaya a dejar de ser así. Los horizontes del potencial humano se expanden con cada nueva generación.
Pero hay algo muy importante que entender aquí: una vez que hemos alcanzado ese nivel de destreza satisfactorio y hemos automatizado nuestra ejecución, habremos dejado de mejorar. La gente suele malinterpretar este aspecto porque supone que el mero hecho de seguir conduciendo, o jugando al tenis, u horneando pasteles, es una forma de práctica, y que, si seguimos haciéndolo, estamos destinados a ser mejores en ello; puede que despacio, pero mejores al fin. Suponen que alguien que lleva veinte años conduciendo tiene que ser mejor conductor que alguien que lleva cinco; que un médico que lleva veinte años practicando la medicina tiene que ser mejor que otro que lleva cinco; que un maestro que ll...