Ser feliz en Alaska: Mentes fuertes contra viento y marea

Rafael Santandreu

 

La vida ofrece infinitas posibilidades de disfrutar ... aquí mismo y ahora. Se que seré inmensamente feliz hasta que me muera. La mente es flexible, y si practico con perseverancia mis neuronas se acostumbrarán a transitar por los canales de la armonía. Cualquier perturbación emocional es fruto de una visión erronea, de la carenciálisis, que no es más que humo, ideas absurdas que puedo apartar. Una y otra vez insistiré en dominar mi mente como si de un caballo joven se tratase. Con una mente cognitivamente engrasada potenciaré todas y cada una de mis facetas vitales a un nivel casi sagrado.
Todos mis avatares gozos o adversidades serán aventuras con las que crecer y hacerme más fuerte y feliz. Hasta la enfermedad será un camino más hacia la plenitud. Te espero en el camino de la plenitud racional. No importa lo que tardes en recorrerlo, lo que cuenta es avanzar a un ritmo constante. No te detengas. Irás haciendo músculo mental y la vida se irá abriendo ante ti como un cerezo en flor. Ve puliendo tu mente. Sintonízate con la armonía una y otra vez. Escribe poemas a cada paso. Procura no pelearte ni indignarte jamás. Que la incomodidad sea terreno fértil para ti. El planeta te agradecerá tu nueva actitud vital y te recompensará con su múltiples tesoros.